Opinión

De ‘Los cuatro acuerdos’

Un libro que debemos leer y asimilar para que nos enseñe el camino de la sabiduría para aceptar la diferencia.

Por: Juana Yolanda Bazán Achury/ Se trata de armonizar la vida, mejorar la convivencia, opinar con respeto, sin odio dejando de lado la pugnacidad. Una tarea pendiente de la sociedad es la construcción de la confianza.

En esta época de tanta susceptibilidad e incredulidad del ciudadano y del hombre como tal, quiero compartir con los lectores algunas enseñanzas del libro del Dr. Miguel Ruiz, titulado, Los cuatro acuerdos.

El Dr. Ruiz, mexicano, médico cirujano con ancestros en la cultura indígena Tolteca, nos trasmite algo de ese bello conocimiento, que nos puede resultar útil a todos individualmente y como sociedad.

El considera su obra como una guía práctica para la libertad personal, discurre que la sabiduría y el conocimiento Tolteca, surgen de la unidad esencial de la verdad de la que parten todas las tradiciones esotéricas sagradas del mundo.

En su libro nos propone una forma para vivir mejor, para superar todo aquello que hemos aprendido como verdad revelada, que nos limitan y no nos permiten ser felices.

El primer acuerdo: se impecable con tus palabras.

Parece muy simple afirma el autor, pero es muy poderoso.

El leguaje es un  instrumento muy energético, es un don que el hombre recibió directamente de Dios, mediante las palabras se expresa el poder creativo, todo lo que se quiere manifestar, lo que sueñas, lo que sientes lo que eres, las palabras son las herramientas más poderosas que tienen los seres humanos es  el instrumento de la magia, pero a su vez es  un arma de doble filo, puedes crear cosas hermosas, o puedes destruir todo lo que te rodea, por ello considera que  debe ser utilizado con extrema pulcritud, según como  utilicemos, las palabras nos liberan o no esclavizan.

Las palabras captan nuestra atención, entran en nuestra mente y cambian por entero para bien o para mal nuestro sistema de creencias.

Hay que utilizar las palabras apropiadamente, emplear las palabras para compartir amor, para romper todos los acuerdos que asumimos desde niños y que nos hacen sufrir, para tener relaciones sanas, respetables, cordiales y amorosas.

El segundo acuerdo: no te tomes nada personal.

Nos dice; suceda lo que suceda a nuestro alrededor no te tomes nada personal, la importancia personal o de tomarse las cosas personalmente es la máxima expresión del egoísmo, porque consideramos que todo gira a nuestro alrededor; culturalmente aprendimos a culparnos de todo a darle demasiada trascendencia al yo. Nada de lo que los demás hacen es por ti. Lo hacen por ellos mismos.

Lo que las otras personas dicen o hacen, corresponde a los acuerdos que ellas han establecido en su mente.

Las opiniones de los demás están precedidas de sus pre-conceptos, de sus ideas propias, por ello no es aceptable que la recibamos como algo que nos afecte o nos moleste, porque es algo sin duda subjetivo.

Lo que pienses de mí, no es importante para mí y no me lo tomo personalmente, sea que tengas un concepto malo o bueno de mí, porque todo depende de las circunstancias que rodean las relaciones.

Cada persona tiene una visión de la vida y del mundo que le hacen ver y analizar las cosas desde su propia percepción, por lo que no es razonable que nos tomemos las cosas personalmente.

La verdadera libertad surge cuando no nos tomamos las cosas personalmente.

El tercer acuerdo: no hagas suposiciones

Tendemos a hacer suposiciones de todo, tanto en el ámbito público como privado, el problema  es que al hacerlo creemos que, lo  que suponemos es cierto, hacemos figuraciones sobre lo que los demás creen o piensan, por lo general cuando actuamos  de esta manera nos metemos en problemas, como quiera que la valoración que hacemos no es real o verdadera.

Siempre es mejor preguntar qué imaginarnos, eso nos permite tener claridad de las cosas que deseamos saber y no suponer porque eso genera confusión y caos en las relaciones.

Afirma el autor, el funcionamiento de la mente humana es muy interesante, necesitamos justificarlo, explicarlo y comprenderlo todo para sentirnos seguros. Tenemos muchas preguntas que precisan respuestas, porque hay muchas cosas que la mente racional necesita explicar. Esta es la razón por la cual hacemos suposiciones.

El cuarto acuerdo: haz siempre lo mejor que puedas.

Bajo cualquier circunstancia, haz siempre lo mejor que puedas, no siempre las condiciones están dadas para hacer lo mejor, porque todo es movimiento, todas las cosas cambian y todo está vivo, por eso en ocasiones lo que se hace es excelente y en otras oportunidades no será tan bueno.

Limítate a hacer lo máximo que puedas en cualquier circunstancia de la vida, no importa si estas enfermo o cansado, si haces siempre lo mejor que puedas, no te juzgaras a ti mismo, si no te juzgas no te harás reproches.

Haciendo lo mejor que puedas vivirás con gran intensidad, serás productivo, y bueno contigo mismo, porque te entregaras a tu familia, a tu comunidad   a todo. La acción es la que nos genera felicidad, porque se actúa, lo hacemos porque nos gusta, por que se espera una recompensa.   (Una realización personal, el logro de un anhelo etc.)  Formar conciencia de estos hábitos y entender la importancia de estos acuerdos es el primer paso, pero no es suficiente, lo que realmente hace que las cosas cambien es la acción, actuar una y otra vez fortalece la voluntad, nutre la semilla y establece una base sólida, para que los nuevos hábitos se desarrollen.

Es un libro útil y hermoso hace muchos años lo leí, lo retomé por que vale la pena releerlo una y otra vez; para vivir bien y ser mejores personas, para aceptarnos y comprendernos, para desestimular tanta crítica personal y por redes sociales, para aprender a respetar las opiniones de quienes no piensan como nosotros, no es contra nosotros.

Un libro que debemos leer y asimilar para que nos enseñe el camino de la sabiduría para aceptar la diferencia.

Se trata de armonizar la vida, mejorar la convivencia, opinar con respeto, sin odio dejando de lado la pugnacidad. Una tarea pendiente de la sociedad es la construcción de la confianza.

*Exrepresentante a la cámara por Santander.

(Esta es una columna de opinión personal y solo encierra el pensamiento del autor).

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